680. Altos de Peralta

Después de ver mil veces los Altos de Peralta desde la carretera, con su forma de sierra y sus intrincados barrancos, por fin llegó la hora de recorrer sus crestas. Era una asignatura pendiente desde hace varios años.

Los Altos de Peralta (o Sierra de Arrechea) fueron creados por un plegamiento del terreno que les da su curiosa forma alargada y dentada, y que se repite varias veces en el terreno que hay entre Peralta y Miranda de Arga. Forman valles y elevaciones paralelas, de unos 10 Km de longitud, todas con forma de sierra, muy curiosas de ver.

Partimos desde Peralta. Cruzamos el puente, y aparcamos el coche.
Vamos a tomar en un primer momento el SL NA-203 pero en sentido inverso, hasta ganar el cordal de la sierra.
Pasamos junto al Campanar, y una vez salimos del pueblo vamos subiendo hasta la Atalaya y el Castillo de los Moros.

El camino, entre pinos, va ganando altura. Llegado el momento, abandonamos el SL y por senda muy trillada vamos a ir acercándonos a las cotas superiores de los altos.
Esta senda es muy utilizada por ciclistas y motoristas.

Una vez alcanzado el cordal de la sierra, las vistas son espectaculares. Empieza el sube y baja continuo que va a poner a prueba a nuestras piernas, siempre con el Barranco de Vallacuera a nuestra izquierda.
En el barranco, que es completamente recto, veremos unas mini sierras que emergen del suelo formando colinas, paralelas a la sierra principal.

Una a una vamos ganando todas las cotas de la sierra, hasta que llegamos a la altura de la cañada (Pasada 5), que tomaremos a la izquierda para bajar hasta el Corral de Arrechea.

De aquí tomaremos un viejo camino, muy agradable de andar, que acaba convirtiéndose en senda.
Esta senda bordea la falda de la sierra, y vamos cruzando uno a uno los bonitos barrancos que forman la misma.
En alguno de ellos la bajada y posterior subida es bastante brusca, cosa que pondrá a prueba las piernas de los que lo recorran en BTT,

Un bonito paseo por una zona distinta a lo que solemos ver habitualmente, y que por supuesto tiene su encanto.

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