670. Senderos de Orícin

Teniendo conocimiento de dos senderos rehabilitados en la localidad de Orícin, vamos a recorrerlos y a disfrutar del precioso paisaje valdorbés.

El primero nos lleva de Orícin a Olóriz pasando por el castro de Kasteluzar. La vuelta a Orícin la realizamos visitando el robledal que bordea el barranco del Cidacos, y las Encinas de Olóriz. Declaradas Monumento Natural.
El segundo nos lleva a Etxagüe por la orilla del barranco y volvemos por una senda de cazadores que discurre paralela a la carretera.

Son dos antiguas sendas recientemente rehabilitadas. Las dos parten del Palacio de Oricin, y toman el Camino de Bariáin.

Enseguida se separan. En un primer momento, subimos un repecho que nos lleva directamente a lo que queda del Castro de Kasteluzar.

Según Javier Armendáriz Martija, en su estudio sobre el doblamiento en Navarra en el primer milenio a. de C, estuvo poblado desde la Edad del Hierro hasta la Edad Media.
Se puede apreciar el derrumbe de la primitiva muralla en todo el contorno del castro, así como un foso en forma de U de unos 15 m de ancho que rodea el recinto excepto en la parte norte.
Debió de tener mucha importancia en la antigüedad, y la ancha muralla disponía de una gran puerta al sur y 4 torres de defensa, situada una en cada esquina. (Se puede apreciar por los grandes montones de piedras en el lugar donde debieron estar las torres).

Continuamos el paseo, y dejamos el castro para tomar el camino de Zaldúa, que nos lleva a Olóriz por la parte de atrás. Visitamos el pueblo.

Abandonamos Olóriz y tomamos el camino de Nobeleta, pasamos junto al Caserío de Doneaniz y una campa utilizada como pista de aeromodelismo, para llegar a un bonito bosquete de robles.
Tomando el camino que lo atraviesa, nos dirigiremos a las Encinas de Olóriz. Declaradas Monumento Natural por el Gobierno de Navarra en 2009 (MN44).
Unas reliquias de lo que fue la zona, y que milagrosamente han resistido a la acción del hombre.

Volvemos a Orícin, y retomamos la senda que hemos cogido al principio.
Esta vez, en vez de desviarnos a la derecha, vamos a seguir rectos.
La senda discurre junto al barranco del Cidacos, y entre bojes, encinas y monte bajo nos lleva directamente a Etxagüe.
El sendero es bonito de verdad. En varios puntos los árboles se juntan sobre nuestras cabezas para formar una galería por la que caminamos sin ningún problema, pues el camino está limpio y en buen estado.

Entramos a Etxagüe por el llamado camino de Olóriz y visitamos el pueblo.

La vuelta a Orícin la realizamos por una senda de cazadores, que aunque a tramos está un tanto difusa, la verdad es que es fácil de seguir y tiene poca pérdida.

Una maravilla de paseo, que se puede realizar en dos partes tranquilamente.
El gran trabajo de limpieza y recuperación de las sendas es de agradecer.

Publicado en .