Camino mezcla entre sendero interpretativo y sendero local, fue balizado hace unos años por las faldas del monte Mendaur desde Elgorriaga. Hoy, aunque con balizamiento abundante, no está homologado por falta de mantenimiento. Muchos de sus paneles están arrancados.
Desde Santesteban buscamos la carretera NA-170 hacia Leitza y en apenas un kilómetro entramos en Elgorriaga. Buscamos la parte central de la localidad atravesada por esta carretera, justo en una calle que sube al norte hacia un parque y un panel de inicio. Una letras de forja como Onddo Bidea nos confirman el recorrido.
La ruta está realmente llena de balizamientos, señales, pintura verde y blanca, estacas, paneles informativos y pequeños rótulos con especies de hongos. Pero a pesar de esta variedad el balizamiento no es homogéneo, no stán marcados todos los cruces importantes y en un par de ellos es fácil errar la dirección. Mención aparte para los paneles informativos, no menos de 10, la mitad de los cuales está arrancado de cuajo en el suelo y varios destruidos por completo. Incomprensible.
La ruta sigue el camino natural hacia las laderas del monte Bunogain, una de las cotas secundarias en la subida entre Santesteban y el monte Mendaur. Tras subir por un primer tramo cementado (foto 1) llegamos a un primer cruce junto al desvío a una casa. De las tres direcciones nuestro camino es el del medio, a pesar de no estar bien señalado. Rodeamos Andutzeko Borda y seguimos subiendo en este primer tercio de ruta el desnivel hasta el collado de Zumaleku. Por el camino pasaremos hasta tres veces por la pista cementada que la senda intenta evitar en todo momento. A poco del collado encontramos un panel y un kisulabe (calera, foto 2): desde aquí unos escalones tallados con troncos suben la pendiente hasta un recodo con mesa panorámica (destruida). Unos metros más adelante y llegamos al cruce de caminos del collado de Zumaleku. Dos bordas, prados verdes y el dolmen de Zumaleku señalizado (foto 3). El camino sigue a mano derecha por el linde de un pinar sin entrar en él y comunica con un segundo collado, el de Bostorlatz. Segundo dolmen del día, cabaña y señales de forja del Onddo Bidea.
En este collado falta señalización para continuar. No hay que bajar hacia Elgorriaga por el camino más claro, sino seguir la media ladera, entre unas rocas y helechos, y buscar una senda marcada con estacas hasta una fuente con un hongo tallado. Seguimos por la senda hasta el pinar que encontramos al oeste y lo superamos a la altura de otro panel caido que habla sobre los castaños. Nos desviamos unos metros para ver el dolmen de Malkorgaña, realmente tupido de vegetación, casi invisible.
Bajamos por camino claro hasta al panel de las Carboneras y vamos girando, ya en descenso, de sur a sureste por las laderas de Malkorra. Vamos bajando claramente hacia Elgorriaga hasta llegar, después de una pendiente cementada durísima, al camino cementado que entra en la primeras casas de la localidad. Empalmamos los paneles informativos que hablan de los robles del país, los pastizales y comenzamos a ver los restos de cruces de un via crucis (foto 4). Sin más problemas llegamos por la calle al panel del inicio y nos situamos en la carretera principal donde habíamos estacionado.
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