Desde Viloria ascendemos por un camino a mano derecha hasta la meseta cimera de los cortados de Lokiz. Luego llaneamos por los rasos y bajamos a Ulibarri por el camino de Sarria, pasando por la ermita de San Cristóbal. De Ulibarri volvemos a Viloria por caminos vecinales.
Justo a la entrada de Viloria, a la altura del rótulo con el nombre del pueblo, nace una pista en dos direcciones. Nosotros tomamos el camino de Larrinate ascendiendo en dirección este hacia los cortados que vigilan este pueblo y otros del valle de Lana. Camino amplio que poco a poco se va introduciendo en un encinar por el monte de Aldaia. El siguiente cruce seguimos a mano izquierda por el camino de Gasturrena, mantiendo la dirección hasta llegar al portillo de Albeika, a la altura de la parte alta del barranco de Ameskoate, a donde llega un sendero desde Viloria. Seguimos el camino de la Sierra, amplio que se dirige al este y, tras varias curvas amplias, llegamos a un segundo cruce que volvemos a tomar por la izquierda. La pendiente cede y nos encontramos ya en lo alto de una amplia meseta, lugar de pastos con árboles más dispersos. Cerca vemos unos corrales recientes.
Nos dirigimos por otro camino de rodadas por el término de Astenbelarra hacia la cima principal que da al cortado sobre el valle. La cota 1001 la alcanzamos por un senderillo estrecho y con vegetación cerrada, sobre todo en los últimos pasos hasta el vértice. Volvemos sobre nuestros pasos de nuevo hasta la meseta de los rasos y nos desplazamos unos cientos de metros entre arbustos para desembocar en el camino de Astenbelarra, el principal que surca esta meseta. Lo seguimos en dirección noroeste hasta encontrar una alambrada a nuestra izquierda que nos acompañará un buen trecho. Más arriba, a nuestra derecho, vemos el alto de Zizilamendi coronado por un puesto de vigilancia forestal. Caminando y ascendiendo entre la alambrada y esa cota llegamos a una balsa de ganado (balsa de Ulibarri) y un paso en la alambrada, que cogemos, para pasar a una zona con grandes ejemplares de hayas, algunos muertos. Topamos de nuevo con una pista todo uno y un portillo cerrado. Solo queda seguirla a mano izquierda para encontrar una bajada en el llamado camino de Sarria, dejando a nuestra izquierda el barranco de Atabarte. La pista es de buen firme para el tráifico de ganaderos y cazadores. Tras unas curvas de subidas y bajadas encontramos un merendero en un recodo con unos robles centenarios. En la siguiente curva a derecha encontramos la ermita de San Cristóbal, coqueta.
Sin problemas seguimos perdiendo altura, pasando por las revueltas de Remangolargo por esta pista todouno y comenzamos a ver nuestro objetivo, Ulibarri, debajo y Galbarra y su desfiladero, un poco más lejos. Los últimos metros hasta Ulibarri son asfaltados. Al entrar en la localidad buscamos la parte central y torcemos a mano izquierda a altura de unas barandillas de madera hacia el lavadero y una fuente de cuatro caños rematada por un gran capitel. Este camino de buen firme nos comunica entre campos de cereales de nuevo con Viloria, pasando a mitad de camino junto a la fuente de Olatzeko Erregua. Entramos en la localidad y vemos con sorpresa varios ejemplares de carboneras humeantes, vigiladas por sus dueños mientras producen este mineral. No en vano es uno de los últimos pueblos donde se conserva esa práctica ancestral.
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