En esta curiosa ascensión la mitad del recorrido la realizamos cuesta abajo hasta la base del Akier. La cima se alcanza por un tramo sin sendero, casi peligroso. Hay que guardar fuerzas para el retorno, en el que hay que remontar lo que descendimos al principio.
En el aparcamiento del santuario de San Miguel de Aralar debemos retroceder medio kilómetro por la carretera de donde venimos hasta un poste con múltiples direcciones de la PR que vamos a seguir y la GR20 Vuelta a Aralar. La primera mitad del recorrido bajaremos por la faldas del monte Altxueta, con su feos repetidores, siguiendo el trayecto balizado de la PR-NA82 que comunica Iribas y SAn Miguel. El primer tramo se efectúa por la vertiente sur de estas laderas, con poca vegetación y dejando el santuario detrás. Pronto llegamos a un cruce a la izquierda y descendemos a un hayedo perdiendo esta vertiente y sus vistas a la Barranca. El tramo más bello del recorrido comienza ahora sumergiéndose en el hayedo de Ubeide pasando al lado de grandes ejemplares de hayas, algunos de ellos ya derribados. Pasamos cerca de la fuente de Iturriotz por una zona tipica de Aralar con dolinas, rocas karsticas y grandes hayas.
En un momento pasamos una regata estacional y topamos con una pista rodada cerrada por una gran cancela. La traspasamos y entramos en un nuevo valle, abierto y con prados en vez de árboles: los llanos de Ata. Despedimos a la PR que se pierde a mano izquierda por el hayedo y seguimos la pista a cielo abierto por el valle secundado a ambos lados por pequeñas cimas. Se llanea un par de kilómetros viendo la cima del Akier al fondo a mano izquierda. En un momento dado la pista tuerce a mano derecha a la altura de un cercado de ganado, en ese momento la abandonamos para seguir el camino que más o menos mantiene la dirección que llevábamos hacia el Akier. Un cartel y un rótulo en el suelo nos indican la presencia de la Piedra de Roldán, en realidad un menhir, que cuenta la leyenda fue lanzada por Roldán desde el Santuario de San Miguel para intentar aplastar a los vecinos del pueblo de Madoz (obviamente no llegó hasta allí).
Poco después de la Piedra pasamos por una fuente, abajo a la izquierda y vemos como el valle se va cerrando y asciende un poco. En ese momento, al llegar a una encina suelta, abandonamos el cómodo camino para afrontar las laderas directas hasta la cima de Akier. La primera mitad por prado buscamos una gran roca suelta junto a un haya. A pocos metros buscamos traspasar la alambrada siguiente por un portillo. Ya hemos subido la mitad del trayecto. Entramos en zona boscosa y buscamos la mejor forma de subir hasta la cima, que está a un centenar de metros, pero no hay sendero y sí un bosque cerrado con piedras, vegetación alta y tierra suelta, camino de todo menos cómodo. La misma cima está cerrada de vegetación y es pequeña, solo reconocible por un buzón en forma de cohete. El descenso lo realizamos por el mismo itinerario teniendo mucho cuidado con esta bajada del bosque hasta el camino principal
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